Catequesis sobre la familia: Los padres, padre y madre

Catequesis sobre la familia: Introducción e índice general

En cada aspecto de nuestra vida cristiana «lámpara para mis pasos es tu palabra, Señor». La familia cristiana, como antes la hebrea, no está fundada en corrientes de pensamiento pasajeras que antes o después se manifiestan como parciales y falsas, sino en la Revelación de Dios, en la Tradición y en el Magisterio.

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Los padres: padre y madre

Los padres, padre y madre, están llamados a asumir sus papeles. Hoy se ha creado una confusión de papeles. El padre declina fácilmente su responsabilidad de educador de los hijos a la madre, sobre la que recae todo el peso de la educación de los hijos con repercusiones muy negativas. Los hijos necesitan de las dos figuras, del padre y de la madre.

Propensión a renunciar a su propio papel para ser simples amigos de los hijos

Una ulterior característica del contexto cultural en el que vivimos es la propensión de no pocos padres a renunciar a su papel para asumir el de simples amigos de los hijos, absteniéndose de llamadas al orden y correcciones, también cuando sería necesario para educar en la verdad; aún con todo afecto y ternura.

La educación de los hijos es un deber sagrado y tarea solidaria de los padres

Es oportuno, pues, subrayar que la educación de los hijos es un deber sagrado y una tarea solidaria de los padres, tanto del padre como de la madre: exige el calor, cercanía, el diálogo, el ejemplo. Los padres están llamados a representar en el hogar doméstico al Padre bueno de los cielos, el único modelo perfecto en el que inspirarse.

La maternidad implica la paternidad y, recíprocamente, la paternidad implica la maternidad

Paternidad y maternidad, por voluntad de Dios mismo, se colocan en una relación de íntima participación en su poder creador y tienen, en consecuencia, una intrínseca relación recíproca. Escribí, al respecto, en la Carta a las Familias: «la maternidad implica la paternidad y, recíprocamente la paternidad implica la maternidad: este es el fruto de la dualidad dispensada por el Creador al ser humano desde el principio» (Gratissimam sane, 7 - Carta a las familias del Papa Juan Pablo II con ocasión del Jubileo). Es también por esta razón que la relación entre el hombre y la mujer constituye el eje de las relaciones sociales: eso mientras es la fuente de nuevos seres humanos, une estrechamente entre ellos a los cónyuges, que se han convertido en una sola carne y, por medio de ellos, las respectivas familias.

Discurso del Santo Padre Juan Pablo II en la XIV Asamblea Plenaria del Consejo para la Familia, 4 de junio de 1999.

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