Aprende y colorea la vida de san Pablo (II)

Aprende y colorea la vida de san Pablo (I)Tras la fiesta de la conversión de san Pablo, os presentamos estos textos y dibujos que exponen la vida completa de este «pilar» fundamental de la cristiandad.

Que disfrutéis con las maravillosas ilustraciones y textos del Hermano Roque Miguel Vernaz, religioso de la Congregación de los Cooperadores Parroquiales de Cristo Rey.

Nota: podéis obtener las imágenes en tamaño grande pulsando directamente sobre el título o la imagen de cada capítulo.

*  *  *

Pablo y Silas en oración (Hch 16)

Pablo y Silas en oración (Hch 16)

A eso de medianoche, Pablo y Silas, de pie puestos en oración, alababan a Dios mientras los demás presos estaban escuchando. De repente se sintió un gran terremoto, tal que se movían hasta los cimientos de la cárcel. En aquel instante se les cayeron a todos los presos las cadenas y se abrieron todas las puertas.

En esto despertó el carcelero y al ver abiertas las puertas de la cárcel, creyendo que se habían escapado los presos, desenvainando su espada se iba a suicidar. Viéndolo Pablo, le gritó diciendo: «¡Quieto! No te hagas daño, pues todos estamos aquí». Entonces, comprendiendo el milagro, se arrojó a los pies del Apóstol diciendo: «¡Señor! ¿Qué debo hacer para salvarme?». Pablo le dijo: «Cree en el Señor Jesús y te salvarás». Y enseñándole la doctrina cristiana a él y a todos los de su casa, en aquella misma hora de la noche se bautizó con toda su familia. Después el carcelero invitó a Pablo y a Silas a su habitación, les lavó las llagas y luego les sirvió la cena, alegrándose con todos los suyos de haber creído en Dios.

*  *  *


Pablo en Atenas (Hch 17)

Pablo en Atenas (Hch 17)

Habiendo llegado Pablo a Atenas, predicaba en las sinagogas y enseñaba en la plaza pública a todas las gentes. Se les acercaban muchos curiosos preguntando: «¿Qué novedad nos trae éste? ¿Qué dice este charlatán?». Al fin, cogiéndole en medio le llevaron al Areópago, diciendo: «¿Podremos saber qué doctrina predicas?». Pablo empezó diciendo: «Ciudadanos atenienses, en todo veo que son muy religiosos, pues al recorrer la ciudad y contemplar sus monumentos he visto un altar con esta inscripción: 'Al Dios desconocido'. Pues bien, lo que veneran sin conocerlo es lo que yo les voy a anunciar».

«El Dios que ha hecho el mundo y todo lo que hay en él, siendo Señor del cielo y de la tierra, no habita en templos hechos por manos de los hombres, ni es servido por manos humanas como si necesitase algo. Él es el que a todos nos da la vida y el aliento y todas las cosas, pues en Él vivimos, nos movemos y existimos»... Al oírle hablar de la resurrección de los muertos algunos se burlaban, pero otros, sin embargo, se convirtieron y creyeron, entre los cuales estaba san Dionisio el Areopagita.

*  *  *


Pablo ante el Sanedrín (Hch 23)

Pablo ante el Sanedrín (Hch 23)

Habiéndose reunido el Sanedrín para juzgar a Pablo, dijo Pablo: «Hermanos, puedo aseguramos que delante de Dios, de nada me remuerde la conciencia». Entonces el príncipe de los sacerdotes mandó pegarle en la boca. Y Pablo respondió: «Herirte ha Dios a ti, pared blanqueada. ¿Tú estás sentado para juzgarme según la ley, y contra la ley mandas herirme?». Viendo Pablo que parte de los asistentes eran fariseos y parte saduceos, y sabiendo que los unos no se llevan bien con los otros porque los fariseos creen en la resurrección y los saduceos no creen, exclamó en medio de ellos: «Hermanos míos, yo soy fariseo, hijo de fariseos, y por causa de mi esperanza en la resurrección de los muertos es por lo que voy a ser condenado». Estas palabras de Pablo suscitaron tal discusión entre ellos que se armó un gran griterío y algunos fariseos decían: «Nada malo hallamos en él, ¿acaso no le pudo hablar algún ángel?». Más tarde, para poder escapar de los judíos, hubo de apelar al César, pero antes fue presentado al rey Agripa, al que Festo le apercibía que contra él no había más acusaciones, que ciertas disputas tocantes a la superstición judía y sobre un cierto difunto llamado Jesús, que Pablo afirmaba estar vivo.

*  *  *


En la isla de Malta (Hch 28)

En la isla de Malta (Hch 28)

Cuando llevaban a Pablo preso a Roma, el barco naufragó cerca de Malta y todos se salvaron. Al llegar a la isla hicieron una hoguera para secarse las ropas y protegerse del frío. Entonces Pablo cogió unos sarmientos para echarlos al fuego, pero había debajo una víbora muy venenosa y le mordió en una mano. Cuando los bárbaros vieron la víbora colgada de la mano de Pablo, se dijeron unos a otros: «Este hombre debe ser un criminal o un homicida, pues qué habiéndose salvado del mar, la venganza de los dioses es que no quieren que viva». Y estaban esperando que por momentos cayera muerto en el suelo. Pero al ver que pasaba el tiempo y nada le sucedía, mudando de opinión, decían que era un dios, y empezaron a tratarle con mucho respeto y veneración. El rey de la isla tenía un hijo enfermo y Pablo haciendo oración por él lo curó. Entonces, empezaron a llevarle todos los enfermos de la isla y a todos los curaba, por cuyo motivo Ie hicieron muchos honores, y cuando volvieron a embarcar le dieron todo lo que necesitaban.

*  *  *


Escritos y muerte del Apóstol

Escritos y muerte del Apóstol

Sin duda que san Pablo fue el más grande apóstol que ha tenido el cristianismo. Se puede decir que casi recorrió medio mundo predicando el Evangelio y fundando comunidades cristianas que cuando iba a otro lugar no olvidada y les escribía sus famosas cartas llenas de sabiduría. Incesantemente animaba a unos y a otros, haciéndoles ver que «es necesario pasar por muchos trabajos para llegar al Reino de Dios», pero que «por muchos que sean los trabajos, no tienen comparación con aquella Sublime gloria venidera que esperamos». Y les añadía: «Para, mí la vida es Cristo, y la muerte es la ganancia; pues si bien el continuar viviendo es fruto de apostolado, no sé qué elegir, porque me siento como apremiado por ambas partes. Por un lado deseo la muerte para estar con Cristo en el cielo, lo que sin duda es lo mejor para mí; pero por el otro lado, el continuar viviendo lo juzgo más necesario para vosotros». Tanto luchó que pudo decir: «He combatido bien, he terminado mi carrera. Ya sólo me aguarda la corona que me otorgará el Señor». Cuando un pelotón de soldados acababa de crucificar a Pedro en la ciudad de Roma, otro pelotón sacaba a Pablo a las afueras de Roma para pedirle la vida por Cristo, aunque de otra manera. Esta vez el privilegio de ser ciudadano romano le privó de la gloria de la cruz que tanto honró en vida, y su cabeza rodó por el suelo al filo de la espada del verdugo.

*  *  *


Aprende y colorea la vida de san Pablo (I)

Aprende y colorea la vida de san Pablo (II)

*  *  *

Las ilustraciones y los textos son autoría del Hermano Roque Miguel Vernaz, religioso de la Congregación de los Cooperadores Parroquiales de Cristo Rey.


 

Evangelio del día

 

Evangelio del día: Multiplicación de los panes

Juan 6, 1-15. Viernes de la 2.ª semana del Tiempo de Pascua. «Solidaridad» es saber poner a disposición de Dios lo que tenemos, nuestras humildes capac...

Novedad

Aprendo a ser testigo del Señor 1

Cuento del mes

 

El Maestro

Cuando cayeron las tinieblas sobre la tierra, José de Arimatea, habiendo encendido una antorcha de madera de pino, baj...

Recomendamos

 

Biblia Escolar de Casals

El estudio de las Sagradas Escrituras debe ser una puerta abierta a todos los creyentes. Es fundamental que la Palabra revelada fecunde radicalmente l...